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El artículo 88 y el salario para el trabajo de cuidado en tres encuentros internacionales en México y Venezuela Nina López, Huelga Mundial de Mujeres, 25 de mayo 2008
La juramentación el día 24 de abril de María León como Ministra de Estado para Asuntos de la Mujer en Venezuela y, el día anterior, la renuncia de Gioconda Mota, presidenta de la Misión Madres del Barrio, destacan el significado del artículo 88 de la constitución bolivariana y la urgencia para la revolución de que se logre su cumplimiento.
Desde el 2002 la Huelga Mundial de Mujeres trabaja con el proceso bolivariano, resaltando el protagonismo y los logros de las mujeres en la revolución, y difundiendo el artículo 88. Este reconoce que “el trabajo del hogar crea valor agregado y produce riqueza y bienestar social”, y en base a ello establece el derecho de las amas de casa a la seguridad social. El artículo 88 ha despertado mucho interés a nivel internacional: muchas personas lo consideran prueba contundente del extraordinario avance de las mujeres venezolanas y un ejemplo para el mundo entero.
México: los países representados y los temas tratados
El encuentro en la comunidad indígena de Laguna Guadalupe, Putla de Guerrero, Oaxaca, los días 14-16 de marzo, contó con la participaron de 400 mujeres indígenas, mayoritariamente triquis y mixtecas del estado de Oaxaca. También participaron mujeres de los estados de Chiapas y Guerrero, y de Bolivia, España, EEUU, Guyana, India, Inglaterra, Irlanda, Perú y Venezuela.
Fue organizado por el Comite de Defensa de los Derechos de la Mujer, el Comite de Defensa de los Derechos del Pueblo y la Huelga Mundial de Mujeres. Nunca antes La Laguna Guadalupe había presenciado tal variedad de experiencia y amplio compromiso internacional.
Cuatro mesas de trabajo trataron de las luchas y demandas de las comunidades allí representadas, tanto las mexicanas como las internacionales. Una por una, las mujeres presentaron sus preocupaciones más urgentes: el agua, la basura, la contaminación medioambiental y el reciclaje; los efectos del recalentamiento global y los biocombustibles en la producción de alimentos, el crecimiento de los precios y el hambre de millones de personas; la discriminación hacia las mujeres indígenas especialmente aquellas que no hablan español; la triple jornada de trabajo (en el hogar, campesino y otros como el de taxista para generar ingresos), el trabajo esclavo por “deuda” a un terrateniente, el salario para el trabajo del hogar y los derechos de las trabajadoras del hogar; el derecho de las mujeres a la tierra que trabajan, los bajos precios de los productos agrícolas y las artesanías; la defensa de tradiciones comunales indígenas de trabajo y organización y el rechazo de aquellas practicas que son machistas; la falta de recursos para edificios escolares y otras obras; la emigración de los hombres hacia EEUU en busca de empleo y las dificultades que allí encuentran; la violencia policial, militar y paramilitar y las violaciones a los derechos humanos, especialmente hacia integrantes de los movimientos sociales (se mencionó el organizador de base haitiano Lovinsky Pierre-Antoine desaparecido el 12 de agosto 2007); las consecuencias de la violencia de estado para la violencia intrafamiliar; el desarrollo económico imperialista, la carrera armamentista y la intervención que dañan a las comunidades; los recortes a los servicios sociales para financiar guerras imperialistas como la ocupación de Irak; el machismo y el racismo como instrumentos para dividir y conquistar; cómo las mujeres organizadas pueden unir a diferentes razas y comunidades . . .
Algunos de estos temas fueron resaltados en los actos culturales que con gran maestría y alegría presentaron las comunidades y la escuela de Laguna Guadalupe. De manera explícita, con bailes y poesías, niñas, niños y adultos denunciaron las detenciones arbitrarias, violaciones sexuales, desapariciones y asesinatos en Oaxaca, Atenco y otras regiones de México, y afirmaron su intención de luchar hasta vencer.
Fueron necesarias múltiples traducciones – del triqui y mixteca al español y del español al inglés y viceversa – para entendernos. Pero a pesar de nuestros diferentes idiomas, nuestras prioridades coincidieron y logramos establecer una verdadera conexión entre las mujeres oaxaqueñas y las que proveníamos de otros países.
Se habló de la necesidad de acceder a tecnología de traducción simultánea para facilitar la comunicación no sólo a nivel internacional sino entre las mismas comunidades indígenas, y se propuso conseguir financiamiento para un equipo de traducción. También se decidió dar seguimiento a los planteamientos con campañas dedicadas a demandas específicas entorno a la basura y el reciclaje, el medioambiente, las cooperativas para generar mayor producción agrícola y negociar mejores precios, y seguir denunciando a nivel internacional las violaciones de los derechos humanos en México y en otros países.*
Los hombres demostraron su apoyo sirviendo comida y trasladando a las compañeras de las distintas comunidades, y con obras como las cañerías de agua que se realizaron pocos días antes del encuentro y permanecen como un logro concreto que beneficiará a toda la comunidad anfitriona (y especialmente a las mujeres).
Diferencias con la presidenta de Madres del Barrio
La presencia en el encuentro mexicano del gobierno bolivariano de Venezuela en la persona de Gioconda Mota, en aquel momento presidenta de la Misión Madres del Barrio, y su delegación de unas 10 personas (entre ellas coordinadoras regionales y camarógrafos) generó mucha discusión en una de las mesas. Madres del Barrio otorga un pequeño “incentivo” (del 60 al 80% del salario mínimo) a mujeres en pobreza extrema y las capacita “para la producción”; el incentivo es temporáneo (de 6 meses a un año) aunque puede llegar a ser permanente en el caso de las más mayores o de aquellas que se ocupan de niñ@s con discapacidades.
La Huelga señalamos que lamentablemente aun no se ha cumplido con el artículo 88, y plantamos el riesgo de que al otorgar un incentivo a algunas mujeres y a otras no, en vez de reconocer el derecho de todas a un salario en base al trabajo de cuidado que realizamos, la Misión Madres del Barrio está creando divisiones entre las mujeres.
La presidenta de Madres del Barrio se molestó. Anunció que representaba al gobierno y, desechando seis años de compromiso y contribución de la Huelga al proceso bolivariano, declaró que las mujeres que no somos venezolanas no deberíamos comentar sobre “lo que no conocemos”. Hasta rechazó lo que plantó un compañero venezolano de Payday (la red internacional de hombres que forma parte de la Huelga). Insistió que no era cierto que no se había implementado el artículo 88 porque la Misión Madres del Barrio era la implementación del mismo. Comentó que el Instituto de la Mujer, el Banco de Desarrollo de la Mujer y su propia institución, no estaban de acuerdo con el salario para el trabajo del hogar. Según Gioconda Mota las amas de casa “no son productivas” y recibir un salario para el trabajo en el hogar las condenaría a quedarse en casa en vez de “capacitarlas para la producción”.
Un discurso que contradice el artículo 88
Los gobiernos capitalistas de EEUU, Gran Bretaña y otros países niegan con ese mismo discurso el aporte de las madres a la economía y recortan las prestaciones, obligándonos a salir a la calle a trabajar, sin importarles lo que queramos ni el bienestar de nuestr@s hij@s.
La mayoría de las feministas que ocupan cargos gubernamentales en esos países, comparten y promueven esta posición. Plantean que sólo las mujeres que trabajan fuera del hogar son productivas, y que las amas de casa no somos calificadas y no somos productivas (desechando al mismo tiempo el duro trabajo no asalariado que les toca a las mujeres que salen a la calle a trabajar cuando regresan a casa). De esta manera, mujeres que, a través de sus estudios universitarios y conexiones, han accedido a cargos importantes, se sienten calificadas y justificadas en decidir por las mujeres pasando por encima de nosotras, y de nuestras demandas y aspiraciones. Los resultados de investigación tras investigación demuestran que la gran mayoría de las mujeres quisiera cuidar de sus hij@s en sus primeros años de vida.
Las compañeras de la Huelga en Barcelona compararon el artículo 88 con la Ley de Dependencia que recién entró en vigor en España. La ley otorga un apoyo financiero a quienes cuidan de personas mayores o con discapacidades graves, y por primera vez un pago mensual a quienes cuidan de familiares. Ésta última medida ha sido acogida como un importantísimo avance. Sin embargo, el pago sólo es de €561, es decir por debajo del salario mínimo, pero las feministas que forman parte del gobierno no han luchado por un salario que refleje verdaderamente el valor de este trabajo. En cambio han insistido que solamente aquellas mujeres que “no son productivas”, por ser de más de 50 años o “no calificadas”, deben recibir el sueldo.
La excusa para negar a las mujeres un sueldo digno para el trabajo de cuidado es, nuevamente, que este trabajo no es productivo. ¿Productivo para quién? ¿Por qué las madres que crean vida no son productivas pero los soldados que la destruyen sí son? Cuidar es el trabajo fundamental de producir y reproducir a toda la especie humana. ¿No es ésta razón suficiente para que quienes realizan este trabajo tengan el derecho de salir de la esclavitud no remunerada y lograr la dignidad que sólo se alcanza con el reconocimiento económico de un salario digno?
No es casualidad que son por lo general mujeres que ya perciben un buen salario y pueden permitirse emplear a trabajadoras del hogar para que cuiden de sus hij@s y sus hogares, las que quieren negarnos a la mayoría los derechos laborales que nos hemos ganado en la casa y en la comunidad con el sudor de nuestras frentes.
Hace más de 35 años que la Huelga reivindica la remuneración al trabajo de cuidado. Lo consideramos punta de lanza en la lucha por la creación de una sociedad y una economía que esté al servicio de los seres humanos, que valore a las trabajadoras que realizamos este trabajado de cuidado y que por lo tanto también valore a las personas de quienes cuidamos. El presidente Chávez ha dicho muchas veces que las mujeres somos mayoritarias en todas las misiones y las más comprometidas con la revolución bolivariana. Para nosotras el trabajo revolucionario es una continuación del trabajo de cuidado, del trabajo de lucha por la sobrevivencia y la justicia para nuestros seres queridos. Al valorar socialmente y económicamente este trabajo de producción y reproducción de toda la especie humana y su fuerza laboral, se establece el verdadero valor de la contribución de las mujeres y, por lo tanto, nuestro derecho a acceder a todos los servicios (salud, educación, capacitación, etc.) y a decidir el rumbo de nuestra sociedad y nuestra economía.
Como dice el Presidente Chávez, que siempre ha resaltado el trabajo de las mujeres en el hogar y la deuda de la sociedad con ellas, el 70% de las personas que viven en pobreza a nivel mundial son mujeres y niñas. Tener la oportunidad de estudiar y de capacitarnos para cualquier empleo que queramos hacer, claro que sí; pero eso no significa que el trabajo del hogar no sea productivo y no merezca una asignación económica. Pretender que este trabajo no es productivo significa ocultarlo, en contradicción directa con el mismo artículo 88, y condenar a la mayoría de las mujeres a seguir realizando una doble y triple jornada de trabajo en condiciones de subestimación y de pobreza. Las mujeres de base nos merecemos reconocimiento por nuestro trabajo: cada trabajo digno se merece un salario digno. Si el cuidado de las personas es el trabajo más fundamental de la sociedad, ¿por qué es el único trabajo que no se merece un sueldo?
Nos creó un problema que la representación oficial de la revolución bolivariana fuese una representante gubernamental con la cual no se pudo coincidir y que tuvo una actitud prepotente hacia cualquier crítica o debate, como si los gobiernos siempre fuesen los que saben que es mejor para las mujeres. Esta situación nos recordó el famoso “debate sindical” en el cual Lenin insistió que los trabajadores necesitaban sindicatos independientes para poder defenderse de su propio Estado. Las mujeres trabajadoras del hogar no somos diferentes. Como todo otro sector de la clase trabajadora, siempre tenemos que representar nuestros propios intereses independientemente de cualquier gobierno, hasta del más revolucionario. Es la única forma de asegurarse que el gobierno siga siendo revolucionario.
No sabemos si las mujeres de base integrantes de la delegación de Madres del Barrio compartieron el punto de vista de su presidenta porque no se pronunciaron. Sin embargo ninguna de ellas expresó esa opinión en las mesas de trabajo, y todas las mesas acordaron que se reconozca económicamente el trabajo de cuidado.
No nos sorprende la renuncia de Gioconda Mota a raíz de acusaciones de “trabas en la distribución de los recursos a las madres en pobreza extrema”. La Huelga en Venezuela ya había comentado, y se lo repetimos a la Sra. Mota en el encuentro de México, que: 1) muchas madres no estaban recibiendo la asignación económica que les corresponde; 2) las mujeres de base reunidas en asamblea se esforzaron en preparar y presentar listas identificando a quienes debían tener prioridad en las asignaciones; 3) sin embargo las asignaciones no se decidieron en base a esas listas, y en algunos casos las listas “se perdieron”.
Tarmas: las mujeres no queremos divisiones
Previo a la renuncia de la presidenta regresamos a Venezuela y nos reunimos en el estado Vargas con la Asociación de Artesan@s de Tarmas. Se habló con mucha preocupación de las divisiones creadas por la Misión Madres del Barrio. Tanto las mujeres que perciben la asignación económica como las que no estuvieron de acuerdo que la Misión estaba generando resentimientos entre las mujeres porque la asignación no es universal como tendría que ser según el artículo 88. También se comentó que muchas mujeres están abandonando las misiones de educación porque la ayuda que perciben en ellas es aun menos que la de la Misión Madres del Barrio.
Como dijo el Presidente Chávez en la juramentación de María León, Ministra para Asuntos de la Mujer, refiriéndose a la mala administración de Madres del Barrio, “No podemos desviarnos”. El no cumplimiento con el artículo 88 es una desviación que está generando descontento entre las mujeres de base y permitiendo que las mujeres que tienen más poder social y económico tomen decisiones por encima de las bases.
El ujamaa: lo que significa el socialismo en Tanzania para Venezuela
Ya se habían tocado estos temas en el encuentro de Caracas (“Mujeres, Patriarcado y Desarrollo”, 6-7 de marzo, Centro Internacional Miranda – CIM), al cual habían sido invitadas como ponentes Selma James, coordinadora internacional de la Huelga y Rosemary Nyerere, hija del famoso socialista Julius Nyerere, el primer presidente de Tanzania.
Selma habló del ujamaa, las aldeas y pueblos socialistas que se formaron en los años 60, y en los cuales Nyerere basó su política socialista de desarrollo rural: el desarrollo tiene como único propósito el pueblo; el pueblo y cada persona que lo conforma tiene que decidir como desarrollarse, nadie puede decidir por ell@s.
Nyerere consideró que las mujeres campesinas son las que más trabajan y que los hombres (y algunas mujeres de la ciudad) tienen que seguir su ejemplo.
“. . . en los pueblos las mujeres trabajan muy duro. A veces trabajan 12 o 14 horas al día. Trabajan incluso los domingos y festivos. Las mujeres que viven en los pueblos trabajan más duro que cualquier otra persona en Tanzania. Pero los hombres que viven en los pueblos (y algunas de las mujeres que viven en las ciudades), pasan sin trabajar la mitad de sus vidas.” “Las energías de millones de hombres en los pueblos y de miles de mujeres en las ciudades que actualmente se malgastan en chismes, bailes y bebida, son un gran tesoro que podría contribuir al desarrollo de nuestro país más que cualquier otra cosa que podamos obtener de los países ricos.”
Selma explicó que los 17 pueblos ujamaa que constituyeron la Asociación para el Desarrollo de Ruvuma, lograron en pocos años lo que aun no se ha logrado en ningún país del mundo: la remuneración equitativa entre mujeres y hombres en base a la valoración del trabajo de cuidado de las mujeres por igual a cualquier otro trabajo realizado en la sociedad. Dijo:
“En un pueblo ujamaa, las mujeres serían propietarias colectivas de la tierra que trabajasen y de su producción, participando en todas las decisiones que se tomaran sobre cultivos, técnicas, distribución... La carga de trabajo de las mujeres pasaría a ser una consideración de toda la colectividad, al igual que la del hombre. Ambos repartirían las tareas de forma equitativa, aumentando la productividad y acelerando la eliminación de la pobreza. La naturaleza misma del ujamaa abrió el camino para que las mujeres rompieran con su posición tradicional de subordinación y recrearan de forma colectiva las relaciones sociales.”
Pero el ujamaa fue destruido por el partido del mismo Nyerere que no quiso que el pueblo, especialmente l@s campesin@s, estuvieran a cargo de su propio destino. El partido votó (21 a 3) en contra de Nyerere y de quienes defendían el ujamaa que con tanto éxito el pueblo había creado en la región de Ruvuma. El partido destruyó la autogobernada Asociación para el Desarrollo de Ruvuma, e impuso en todo el país una forma de ujamaa obligatoria gestionada por el partido. A pesar de algunos logros, a los pocos años el ujamaa forzado tuvo que ser abandonado: el pueblo se sintió explotado por una política impuesta desde arriba cuyos beneficios para quienes estaban bajo orden de trabajar no eran evidentes, y por la corrupción de los integrantes del partido que abusaron de su poder para intereses personales.
Rosemary Nyerere relató que el pueblo recuerda lo que significó el ujamaa y que no ha perdido la esperanza de crearlo otra vez.
El ujamaa y el artículo 88
En el encuentro de Caracas se establecieron paralelos entre el ujamaa y el artículo 88, especialmente en torno al reconocimiento del trabajo realizado por las mujeres y la equidad lograda en los pueblos ujamaa de Ruvuma.
Sin embargo, durante el debate algunas mujeres expresaron la opinión de que no había que dar dinero a las mujeres de base porque no estaban concientizadas y lo utilizarían para “hacerse la cirugía estética”. La Huelga denunció esa actitud sexista y racista por parte de mujeres profesionales que se consideran más inteligentes porque son más ricas. También se indignó una de las organizadoras del encuentro, comentando que bajo el sistema de apartheid en Sudáfrica se había llevado ese mismo argumento “para negar dinero a la gente negra porque supuestamente no sabían como gastarlo salvo emborracharse”.
La Huelga planteó que quienes cuestionan el derecho de las mujeres de base a un sueldo para el trabajo de cuidado porque éste les “condenaría a quedarse en la casa” o porque “no saben como gastar su dinero de manera responsable”, nunca cuestionan el derecho de los hombres a un sueldo para su trabajo. Nadie dice que el sueldo les condena al trabajo de fábrica, o que no hay que pagarles porque no saben gastar sus sueldos de manera prudente. Sin embargo bien se sabe que las mujeres solemos ser más responsables, y priorizar la alimentación y educación de nuestr@s hij@s.
Parece que consideraciones presupuestales han demorado la implementación del artículo 88. Nora Castañeda, presidenta de Banmujer, y ponente en el encuentro, informó que la Asamblea Nacional había propuesto financiar el artículo 88 a través de impuestos a perfumes y otros productos de belleza, lo que con toda razón causó una gran indignación entre las mujeres.
En un país petrolero como Venezuela, la cuestión no es el dinero sino la voluntad política. Queda claro que hay gente que no quiere que se reconozca la contribución social y económica de las mujeres y que prefiere que sigamos trabajando gratis.
Rosemary Nyerere, que fue diputada del parlamento tanzano, se sorprendió que haya mujeres que se oponen al salario para el trabajo del cuidado: “A mí me hubiera gustado ocuparme de mis propios hijos”, comentó, “pero no tuve esa oportunidad”.
Cumplir con el artículo 88: ¿cuándo y cómo?
Durante su juramentación, Maria León declaró que: “El artículo 88 seguirá alumbrando a la humanidad por el reconocimiento del trabajo de la mujer”. Esperemos que no sean meras palabras y que no se desvíe de nuevo la revolución con una implementación que quede muy por debajo de las demandas y aspiraciones de las mujeres de base.
Nota
*Dos días después del encuentro, la delegación internacional de la Huelga nos unimos a un plantón frente a la alcaldía de la ciudad de Putla. Las comunidades campesinas que habían presentado sus demandas presupuestales para la ejecución de obras sociales se enfrentaban a la intransigencia y las amenazas de las autoridades municipales. Contactamos algunos medios internacionales que entrevistaron a las autoridades campesinas, así como a dos diputados del parlamento británico. Ellos se dirigieron directamente a las autoridades municipales, por teléfono y fax, manifestando su preocupación ante la presencia de paramilitares y el riesgo de violaciones a los derechos humanos de las personas allí presentes, en particular las mujeres y niñ@s en el plantón. Después de dos días de encierro, se reanudo el dialogo y un acuerdo fue firmado por ambas partes. Aunque el presupuesto aprobado no llegó remotamente a lo que solicitaban las comunidades, fue más que el rechazo total con el cual fueron recibidas inicialmente. |